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Pioneras literarias en pro de los derechos de las mujeres

Juan Emilio Ríos Vera

A lo largo y ancho de la Historia de la Literatura Universal ha sido un hecho consumado en todas las culturas y naciones la discriminación de la mujer escritora en comparación con los hombres. Este estigma ya lo sufrieron autoras como Safo que, defendió en sus poemas a los diferentes y excluidos sociales y exhibió impúdicamente su homosexualidad.

Al nacer en la isla de Lesbos, quedó acuñada la homosexualidad femenina como lesbianismo, como Hipatia de Alejandría, filósofa neoplatónica, que entre otros hitos fue la primera matemática de la que se tiene conocimiento.

Fue asesinada por una turba de cristianos radicales por ser considerada hereje y pagana, como Wallada, la poetisa andalusí, que amó a Ibn Zaydun en secreto ya que esa relación era considerada ilícita por la vinculación de su amado con los Banu Yahwar, rivales acérrimos de los Omeya a los que pertenecía la poetisa cordobesa.

Podría seguir mencionando casos de escritoras de la Antigüedad que sufrieron en sus carnes la persecución, el desprecio, el ostracismo y hasta la muerte por el simple hecho de dedicarse a la escritura, actividad vedada para el género femenino, pero me bastan estos tres casos que he comentado como paradigma.

Ahora quiero trasladarme a épocas mucho más cercanas en el tiempo y a España para hablar de otras muchas mujeres que en años ya mucho más civilizados que la de los casos anteriores siguieron sufriendo exactamente los mismos agravios que sufrieron aquellas pioneras lejanas ya en la noche de los tiempos.

Quiero comenzar con el llamativo caso de María de Zayas Sotomayor, escritora del siglo de Oro, que escribió una colección de novelas ejemplares y amorosas, que, si hubieran sido firmadas por Cervantes, hoy serían consideradas obras maestras, pero que como fueron obra de una mujer, sencillamente se desprecian como obras sentimentaloides, superficiales y frívolas.

Recientes estudios hasta dudan de la existencia de esta autora y creen que se trató de un pseudónimo de un escritor que quería ocultar su nombre al dedicarse al género erótico. Y todo porque aquellas novelas triunfaron en su época y eso no es licito para una mujer.

Literary Pioneers for Women's Rights

Las novelas de María de Zayas están a la altura de las de Cervantes y, sin embargo, prácticamente tiene acceso a ellas por sufrir la invisibilidad que como una maldición cae sobre la vida y la obra de estas mujeres brillantes y trasgresoras. Mucho más conocido es el caso de Santa Teresa de Jesús, a los que todos ahora veneran, pero pocos saben que pocos años de ser adorada por todos, estuvo a punto de ser quemada en la hoguera por

En la segunda mitad del siglo XIX, en el llamado Romanticismo tardío o intimista, a la altura de Gustavo Adolfo Bécquer, surge la magnífica figura de Rosalía de Castro, a la que siempre se le dedica menos espacio en los libros de textos con la peregrina excusa de que parte de su obra, incluida su aclamada Follas novas está escrita en gallego, como si este no fuera un idioma oficial de nuestro país.

La razón principal de que aparezca en segundo plano es el hecho de ser mujer, pues sus obras no tienen nada que envidiarles a las rimas ni a las leyendas del gran poeta y narrador sevillano. Ella defendió a sus paisanos gallegos que se veían obligados a exiliarse a Madrid para trabajar en las fábricas y donde eran explotados hasta cuasi la esclavitud laboral y despreciados y humillados por su condición de gallegos y gente del campo.

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