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La llamada vía portuguesa

Ángel Luis Jiménez

Estamos ya en septiembre y la posibilidad de un pacto de gobierno se aleja a medida que pasan los días. Desde La Moncloa ya sitúan la fecha límite para el acuerdo en la mañana del 16 porque prevén que el rey celebre la nueva ronda de consultas entre los días 16 y 17. Ya queda poco.

Durante la reunión del jueves 5 de septiembre la delegación socialista advirtió a los representantes de Unidas Podemos que sólo contaban con una semana de plazo para encauzar un diálogo y que no avanzar de forma sustancial hacia una tercera vía entre las elecciones y un Gobierno de coalición, podría dar al traste con la reunión entre Sánchez e Iglesias.

La reunión entre ambos líderes ni está cerrada, ni tendría demasiado sentido si el encuentro entre las delegaciones de ambos partidos no rompe con el diálogo de sordos que mantuvieron durante cuatro horas y media el jueves 5, y el pasado martes 10, sin avance alguno. Así que vamos hacia nuevas elecciones, a no ser que impere el sentido común y se opte por un Gobierno en minoría con un programa común progresista. La llamada vía portuguesa.

La vía portuguesa es una fórmula de colaboración parlamentaria sin participación en el Gobierno.

En Lisboa hay un Gobierno socialista en minoría sustentado por otros partidos progresistas con un programa común y presupuestario, que ha generado mejoras sociales en los servicios públicos con un gran impacto social y sin descuadrar el déficit.

Lisbon

Porque los socialistas no descartan que Iglesias se plante ante el rey en la ronda de consultas y anuncie su apoyo gratis a Sánchez y le arrastre a una investidura sin acuerdo programático y sin garantías mínimas de estabilidad que obligase a disolver las Cortes de nuevo en menos de un año, que no es la mejor solución para el país.

Ese apoyo gratis y sin gobierno de coalición podría ser una salida a la portuguesa, pero sin la estabilidad que tiene el Gobierno portugués, que se sustenta en un bloque de progreso del PCP, los Verdes y el Bloco de Esquerda, que ha generado la revalorización de las pensiones, la subida del salario mínimo, la reversión de las privatizaciones y la restitución de las 35 horas semanales en el sector público, entre otras medidas.

La viabilidad de esa fórmula frágil -un Gobierno socialista portugués en minoría presidido por Costa, tres breves acuerdos firmados con cada uno de los partidos a su izquierda y ninguna garantía de apoyo parlamentario al programa- no fue evidente desde el principio. Pero ha aguantado los cuatro años de legislatura. La clave ha sido la capacidad de los partidos para mantener la diferencia entre sí, pero con un entendimiento en las materias esenciales.

No cabe duda que esta fórmula política se ha convertido en el mayor éxito de la historia de la izquierda europea de los últimos años. Los buenos datos económicos -crecimiento cercano al 2%, paro del 6% y déficit del 0,6% del PIB-, conviven con un programa de fuerte impacto social. ¿Es posible una réplica en España del esquema portugués?

No sé si sería posible pero habría que intentarlo, aunque el rompecabezas español, no cabe duda, que tiene más piezas que el portugués.

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